Batallitas Miranda

Tengo los huesos desencajados.

13 enero, 2019
Aquí Miranda con mi primer libro. Tengo los huesos desencajados!
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Tengo los huesos desencajados es mi primer libro, un libro escrito con cariño e ilusión, con humor y rigor médico. Para que sin darte cuenta (casi tomando café conmigo) vayas aprendiendo un poco más sobre Traumatología y Medicina y además te diviertas.

Tengo los huesos desencajados, un libro de la Esfera de Libros.

 

Desde el primer capítulo hasta el último descubrirás como puede ser de fácil divertirte y aprender Traumatología. Y podrás comprobar el “particular estilo Miranda” (Tú ya me entiendes.)

Y a ti, que me sigues desde el primer día, te mereces lo mejor, por estar ahí, por animarme a continuar.

Un aperitivo para abrir boca

A modo de introducción, a mis fieles lectores del blog, les presento mis primeras páginas del libro. Un aperitivo.

Tengo los huesos desencajados.

A modo de introducción. Un encargo, una delicia.

Este libro que tienes entre manos fue un encargo. En realidad, la idea inicialmente me gustó y me contrarió a partes iguales. Hasta ese momento, con mi web www.mirandatrauma.com era un espíritu libre que escribía sobre medicina y traumatología según me apetecía (me daba la real gana). Últimamente, después de más de dos años y medio, escribir sobre medicina (traumatología, en particular) me hastiaba un poco, así que había decidido echar una canita al aire y de vez en cuando brotaba un «Batallitas Miranda». Algo más personal e íntimo, más reflexivo, que, como «escritora amateur», me llenaba un poco más que hablar de meniscos…

Por otro lado, la idea de un libro me atraía mucho, me gustaba fantasear con la oportunidad de desarrollar ampliamente capítulos médicos simplemente pincelados en mis posts.

Al principio, hasta que decidí hacia dónde tenía que dirigirme, fue un poco forzado. Como cuando estrenas unos zapatos nuevos, que puede que te rocen un poco en el juanete, o quizá la horma posterior a la altura del talón de Aquiles roza y te sientes incómodo.

Poco a poco, a medida que nos íbamos leyendo e intercambiábamos mails y charlas telefónicas, la cosa fue más fluida. Como en una relación (cortejo) nos «estábamos conociendo». Yo le iba mostrando mis luces y sombras, y ella con descaro me soltaba: «Esto de ti no me gusta y eso sí». Y así, entre mails, negativas, respuestas incómodas y encajes de verdades que sonrojan, pasamos nueve meses. No sé si llamarlo noviazgo o embarazo. Y un día de marzo decidimos que sí, que sin pasar por el altar firmaríamos papeles. Y mira, ya me ves, ahora estoy escribiendo mis votos poco antes de pasar por capilla. (Ironía modo on, lo siento, chiste demasiado fácil pero no me he podido resistir…).

¿Sabes? Después de este proceso te diré que estoy orgullosísima de estos zapatos que al principio me costó calzar pero que ahora se adaptan y funden con mi piel, unos zapatos cómodos que espero me lleven muy lejos y me acerquen a ti.

«Doctora Miranda, debe ser un libro para mujeres»: esto retumbaba en mi cabeza después de cada charla con mi editora, Mónica Liberman. Pues aquí está.

Si eres una jovencita que no ha rozado los veinte, treinta o cuarenta, solo te puedo dar las gracias y decir: continúa. Continúa por orden médica. Felicidades, ya eres una mujer diez. A lo mejor, leer esto antes de echar arrugas, perdón, líneas de expresión —no volverá a ocurrir—, te ayudará a entender a tus compañeras de vida, madres, tías o abuelas. Ellas, aunque aún no lo sepas, están ya de vuelta de todo. Entiéndelas, envejecen con dignidad.

Un libro para mujeres, mujeres fuertes, mujeres inquietas, con hambre de saber, con ganas de cuidarse, con ganas de vida. Y a medida que escribía iba echando en falta cosas anárquicas que iba añadiendo sin ton ni son. Un puzle del que aún no sabía prácticamente NADA.

No sé costura, mi abuelita y mi madre siempre me han cosido los dobladillos de faldas, pantalones y botones. (Habrase visto una cirujana —sí, soy traumatóloga— que no sepa coser. Y sí, amiga mía, no sé coser telas; en lo «otro» creo que llego a defenderme de maravilla).

Lo que te decía, no sé coser, pero puedo detectar una buena pieza con una tela magnífica enseguida. Con unos acabados delicados y unos patrones perfectos. Los grandes diseñadores trabajan bien con modelos escuálidas y con modelos talla 50.

Ahí está la diferencia entre un maestro de costura y alguien que simplemente cose.

Si el patronaje es bueno, la tela es exquisita, poco a poco, sin que te des cuenta vas hilvanando los patrones que simplemente encajan. Los detalles finales aportan, pero será una pieza que llevarás años y años y nunca te cansarás de usar. Espero que disfrutes conmigo en este viaje que a mí me ha cambiado solo con escribirlo y que me encantaría que a ti te sacudiera suficiente para saber, una vez más, que debes cuidarte tú por encima de todo.

Tengo una prenda fetiche que nunca imaginarías cuál es. Una camiseta negra, de manga corta y cuello cerrado. Lleva escrito CITY. Me ha acompañado los últimos diez años de mi vida. Algodón y una mezcla perfecta y exacta de licra; esa justa medida de licra es mágica.

La llevé durante todo el embarazo, la vestía el día que nació mi hija Rita, y la llevo ahora que peso 20 kilos menos.

Milagrosamente continúa quedándome bien, como un guante. Cuando me miro al espejo con ella puesta, me sorprende que la llevara a parir al hospital.

Intentaré que lo que te quiero contar —que es mucho y variado— no parezca un popurrí, más bien procuraré que sea como un LBD (little black dress), o sea el vestido negro corto tipo cóctel que queda bien a toda mujer, que la hace sentir glamurosa, segura y espléndida con poco.

¿Cuántas veces has oído eso de que con un buen zapato —de tacón, por supuesto— y un buen peinado siempre estás divina, te pongas lo que te pongas?

Así que me tomaré la libertad de guiarte un poco por la anatomía humana a medida que diseñemos nuestro vestido fetiche perfecto para ti, una mujer diez.

Definición de mujer 10: mujer segura. ¿Y ya está? Sí, y ya está. Que se quiere tal y como es, con sus varices, piel de naranja, marcas de cirugías, heridas de guerrera por cáncer de mama (con o sin pecho). Una mujer con un corazón lleno de cicatrices por la gente que partió, y cómo no, por la traición y desamor. Alguien con ganas de amarse y de amar. Eso es una mujer diez, y tú sabes que lo eres.

Imagina el vestido como a ti te apetezca, me da igual si no es negro, si tiene licra o no; en tu imaginación irá cogiendo forma a medida que repasemos las diferentes partes del cuerpo con las que te acariciará.

También habrá tiempo para los complementos con los que te haré reír: cómo sobrevivir a unos zapatos de tacón y a esos bolsos fantásticos de 8 kilos de peso llenos de cosas para «y si».

Quizá, a medida que desarrollemos la parte médica estricta a lo largo del libro, tengas necesidad de ampliar información y tires del capítulo de traducción simultánea de español-médico para poder entenderlo.

Hablaremos de temas jugosos y hot, de lencería fina y sexo. Quizá te llame tanto la atención que furtivamente saltes páginas en busca del capítulo «El Kamasutra traumatológico» (véase pág. 191). Si es así, te voy a confesar que yo también iría directa a ojearlo: llámalo impulsividad, llámalo lo quiero ya.

Y seguro, seguro que finalmente aprenderás qué significa obsolescencia. Y si no me consideras un muermo y llegas hasta el final, decidirás si eres del tipo que busca excusas o busca soluciones, si eres fan del ahorita o del ahora. Tú decidirás.

¿Empezamos?

P.D.: en caso improbable de que el lector sea varón.

Punto 1. ¿Llevas tantas palabras leídas y aún no te has enterado de que es un libro para MU-JE-RES? ¿En serio?

Punto 2. Ni se te ocurra leerlo, pues no habrá nada de utilidad para ellos. (De todos es sabido que estos forzudos no padecen de lumbalgia, no se rompen los meniscos y tampoco tienen fascitis plantar).

Punto 3. Como se trata del sexo fuerte, cuando nos hacen el amor (recordad, chicas, vosotras solo debéis dejar hacer…) (ironía modo on), nunca se cansan ni les duele la espalda a posteriori. Ellos no necesitan consejos de posturas antidolor en la cama. Lo saben TO-DO.

Punto 4. Este libro posee un complicadísimo sistema de detección de sudor. Una vez compruebe la presencia de XY —sexo masculino—, el libro se autodestruirá.

Punto 4 bis. Si el libro se lee en formato electrónico, con permiso de Bill Gates y el señor Zuckerberg, unos sicarios se acercarán a tu domicilio y te apuntarán a un posdoctorado de fracturas de fémur y tibia. —Es muy bueno, tiene prácticas y todo—. (Bueno, en realidad, no serán sicarios, serán unos amables señores que te explicarán anatomía a medida que repases los huesos… Ejem).

  • Una vez soltadas estas melifluas nimiedades, chicos valientes que desafían las normas, chicas diez y sobre todo mujeres diez, ¡mujeres diez!, ahí vamos. Go!

¿Quieres más desencaje de huesos?

Si lo que te ha gustado te ha sabido poco, puedes echar una ojeada a este enlace de la Esfera de libros, mi editorial (¡Qué bien suena!) Primeros capítulos de Tengo los huesos desencajados.

Si quieres adquirirlo en:

La presentación del mundo mundial. Save de date.

Tengo los huesos desencajados.

Tengo los huesos desencajados.

Y si Tarragona te queda cerca… Quizá te apetezca acudir a la presentación -abierta a todo el público- el próximo día 2 de Febrero, a las 12:00, en la Sala de Actos del Hospital de Sant Pau i Santa Tecla de Tarragona.

Gracias totales.

Eugènia Miranda

 

 

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